Llevo un mes y medio en la misión. Cuando menos te lo esperas ha pasado una semana y entonces es cuando te das cuenta que tu único recorrido es desde la casa de invitados al greenhouse y del greenhouse a la casa de invitados. El Sol se vuelve fundamental y escurridizo al mismo tiempo, quieres disponer de más, pero te das cuenta que él, lo único que quiere es irse a dormir y entonces pasa un nuevo día.
En la cama repasas el trabajo realizado, puedes quedar satisfecho o no de lo conseguido. Se te ocurren nuevas cosas que aplicar y nuevos productos para utilizar. Hay cosas reales, otras no lo son tanto, pero cuando preguntas si es posible realizarlo, siempre te contestan: “En África todo es posible”. Se puede mirar desde donde se quiera, incluso interpretarlo a vuestro antojo, pero el mensaje positivo que se puede sacar de todo esto es: “Pónmelo todo lo difícil que quieras, pero esté donde esté y disponga de lo que disponga, lo sacaré adelante”.
Plantéatelo como quieras, sigue adelante o simplemente ríndete y espera a que te saquen del fango. Tú decides. Pero esta manera de afrontar las situaciones forma parte de una enseñanza que no tiene precio y moldea un futuro que aún está por llegar. Nadie nos enseñó a mirar a los ojos a la vida, ni a construir un nuevo peldaño para estar más cerca del Sol, pero tus acciones inmediatas representan un eco en la eternidad. Por ello, hacer sin motivo es como no hacer nada, andar sin destino es como quedarte quieto y sentir sin sentido es como estar muerto.
Las sensaciones pueden multiplicarse por el coeficiente que se quiera, pero desde aquí lo único que te hace esbozar una amplia sonrisa es acordarse de lo que se tiene allí. Y repaso mi vida como un libro con los folios sueltos, en el que agarras fuertes las hojas por miedo a que se caiga alguna. Entonces cada capítulo de ese libro te abre la mente a un nuevo título que poner a tu historia, un nuevo nombre para definir tu experiencia y a algo viejo sobre lo que sostenerte.
Mi familia, mi novia y mis amigos, forman parte de lo que me define como persona. Mi fuerza, mis ganas y mi resistencia no es más que el fruto de mi persona. Por lo tanto, concluyo diciendo que todos somos en resumen, aquello en lo que nos convertimos gracias a las personas que nos aman. Sin ellos no iríamos más que por un camino sin sentido, haríamos las cosas sin motivo y dejaríamos de sentir porque estaríamos muertos.
Os adjunto un video que ha provocado que me tiemblen las piernas
Hola Mark,
ResponderEliminarMe emocionan tus escritos, y haces que cada mañana me asome a tu blog a ver si has escrito algo nuevo. Gracias por todo, por tus palabras, pero sobre todo, por tus acciones. Eres un valiente que esta regalando 6 meses de su vida a la misión, y eso no está dispuesto ha hacerlo mucha gente. Gracias de nuevo.
Isa