Salí de casa de los frailes en dirección a la “guest house”. De repente, como una sombra entre esquinas, noté la presencia de alguien inmóvil. Lentamente me giré sobre mis pasos y volví la cabeza. Mi linterna comenzó a subir tímidamente hasta que conseguí enfocar a un niño que se encontraba tumbado sobre el banco del porche.
Durante unos segundos me quedé enfocando al chico que apenas tendría 12 años. Quizás durante ese tiempo tuve la sensación de que únicamente mirándolo comprendería el por qué de encontrarse ahí tumbado. Dormía sereno, sin miedo, como si dormir en la calle se tratara de una costumbre para él. Entonces con suaves palabras le desperté. Su primera reacción fue taparse la cara. –Tranquilo, no te voy a hacer daño. ¿Por qué estas durmiendo aquí? Le dije mientras apartaba la linterna y la enfocaba sobre mi rostro.- Yo, solo quiero dormir.
Por primera vez en la vida tuve la sensación de haber recibido una paliza. No una paliza física, si no emocional. Sentí como me robaban las palabras, como si alguien en mi cabeza me impidiera soltar sonido alguno y me dijese.- Piensa otra cosa, esa no vale.
Salió José Luis y entre ambos pudimos entender que aquel chico no tenía otro lugar donde ir, donde dormir, donde poder soñar tranquilo. A lo mejor hace tiempo que dejó de soñar para solo regalarle al cuerpo, unas pocas horas de tregua. A lo mejor este chico hace tiempo que dejó de ser un chico y se convirtió en un superviviente. Pero esta es la realidad que hoy en día viven muchos niños y niñas en Sierra Leona. Niños y niñas, que por motivos ajenos a su persona, dejaron de serlo. Que viven diariamente cosas indescriptibles y que por supuesto ni ellos mismo se plantean el por qué.
Ni ellos mismos son conscientes del ahora.
Y entonces, dado que ellos no pueden preguntarlo, lo haces tú: ¿Por qué te ha pasado esto? ¿Por qué te está pasando esto? ¿Por qué no existe una solución?
Prácticamente 1 de cada 4 niños quedan huérfanos, privándoles de uno de los derechos más importantes de la persona: El derecho a ser niños.
Apenas existen precedentes sobre la adopción en Sierra Leona por parte de familias españolas. Hoy en día la mayor parte de las referencias que podemos encontrar corresponden a adopciones realizadas por familias norteamericanas. En mayo de 2009 el gobierno de Sierra Leona anunció la suspensión de los procesos adoptivos y la creación de un comité por parte de los servicios sociales del país, para trabajar en la redacción de una nueva ley de adopción.
Dese entonces, no se han producido adopciones. En los últimos 5 años, menos de 40 menores han sido adoptados y teniendo en cuenta que 4 de cada 10 niños mueren en el parto y que el 40 % no llega a edad adulta, ¿no debería de hacerse algo para agilizar este proceso que desde el 2007 se encuentra prácticamente paralizado?
Dado el elevado porcentaje de muertes maternas durante el parto (dos de cada ocho mujeres) es significativo tener en cuenta, la cantidad de niños que nada más nacer quedan huérfanos y a expensas de ser acogidos por otras familias.
Es triste bajar la cabeza cuando pasas al lado de alguien que no tiene nada. Aunque, es más triste mirar indiferente a alguien que carece de todo. Pero es aun más triste, apartar de tu camino a alguien que no tiene absolutamente nada. Y todo por un sentido burocrático que hoy en día, no hace mejor a nadie.

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