Cuando eres pequeño y tu madre te dice: “No toques nada”, bueno, pues aquí se tendría que añadir, “Si tocas algo, ese algo seguro que te come”. Y digo esto, porque en mi vida había visto más animales diferentes sin que estuvieran tras un cristal.
Además estos animales, suelen adoptar la forma de máquinas diseñadas por el hombre, me explico: aquí los mosquitos parecen helicópteros, las lagartijas parecen perros y las serpientes parecen el “metro de Madrid”.
Me lo tomo con normalidad, pero desde que estoy aquí, he podido ver culebras, dos pitones y una mamba marrón. La mamba es una de las serpientes más peligrosas del Mundo, y es bastante común por aquí. Pero no os preocupéis, debido a mi absoluto miedo a las serpientes, evito todos los lugares por donde podrían estar, solo me acerco a ellas cuando están muertas.
Cuando voy a comer a la casa y tengo que salir de la guess house, llevo una linterna que muevo con absoluta desconfianza en todas las direcciones. Además, como todo el mundo esta acostumbrado y sabe que yo me muero de miedo, se pasan el día diciéndome:”snake, snake”.
Lo que peor llevo las picaduras. Tengo las piernas llenas. Imagino que no serán de mosquitos, porque tienen más pinta de araña o pulgas, pero no paro de rascarme y de maldecir a todos los insectos (que aparte se están comiendo mis plantas).
Por lo demás sigo bien, con cuidado y con la medicación, que aquí el principal problema es la malaria y tomar todas las medidas de precaución siempre es poco. Conforme te vas acostumbrando a la vida aquí, vas bajando la guardia y pones menos atención a tu alrededor. Gracias a que cada día algo nuevo me sorprende, sigo atento 100%.
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