Llevo dos semanas en Kamabai y aun no he explicado porque he venido a uno de los países con el menor índice de desarrollo humano.
Desde el año 2006, el voluntariado en la región se está incrementando exponencialmente. Parece que poco a poco la conciencia social va abriendo nuevas puertas y nuevos mundos.
En el año 2008, entre la Universidad Politécnica de Madrid (Pilar Linares) y la Misión Católica de Los Agustinos Recoletos en Kamabai, se concretó la instalación de un invernadero de 480 m2 con el fin de dar una sostenibilidad alimentaria en la región. Después de la instalación y la posterior puesta en marcha, no se obtuvieron los resultados esperados. Esto fue debido entre otras cosas a las condiciones de la región y a la falta de material local.
Aquí aparezco yo. En Noviembre de 2010, se me plantea la posibilidad de realizar mi PFC justificado como cooperación para el desarrollo.
Y entonces aparece el invernadero y decido enfocar el PFC en el diseño de una metodología para la implantación de cultivos mediante ensayos. Aparentemente parece fácil, pero la falta de información y de datos, dificulta en gran medida el desarrollo del estudio.
Termino la carrera y entonces aparece la posibilidad de poner en práctica lo desarrollado en mi PFC. Gracias a la intervención del grupo de colaboración RISE (Red de Ingeniería Solidaria y Educativa) se financia el proyecto y mi estancia aquí se convierte en realidad.
El invernadero de Kamabai es el único invernadero de la región. Se levanta majestuoso con las montañas de fondo, las cuales marcan la entrada y salida del viento en la Misión. Ahora se levantan verdes en comparación de la época seca, con su característica agricultura de corta y quema, que convierten la región en un triste tono gris ceniza.
El invernadero (greenhouse) tiene 480 m2 y se encuentra dividido en dos zonas con 8 líneas de cultivo en cada una de ellas. Existe una ligera pendiente que permite realizar la recolección del agua de lluvia por gravedad. Desde el primer momento me llamo la atención que gente de diferentes pueblos vienen únicamente para ver su estructura, ya que, aquí llama significativamente la atención.
Un invernadero permite producir fuera de temporada y mejorar las condiciones con respecto al exterior. El principal problema, es que, la temperatura del exterior es mejor que la temperatura que se produce en el interior, La temperatura media del exterior, suele oscilar entre los 30 grados aproximadamente, mientras que la interior entre los 34. Es un problema, dado que estamos registrando picos de temperatura que alcanzan los 50 grados. Así ¿cómo va a nacer nada? Pero si a este problema le añades la existencia de numerosas plagas y enfermedades, las cosas se complican mucho más. No se puede permitir la entrada de ningún animal (plaga), pero si tienes todo herméticamente cerrado, corres el riesgo de ralentizar el ritmo normal de crecimiento de los cultivos y favorecer su muerte.
Por ello, ante estas circunstancias hemos decidido hacer mejoras en la cubierta del invernadero, cambiando el plástico por tela mosquitera y diseñando un nuevo sistema de sombreo que permita rebajar la temperatura unos grados.
Mientras tanto hemos empezado a realizar ensayos, y ya tenemos plantados los primeros tomates desde que estoy aquí. Anteriormente Juan Jesús, Fue realizando ensayos y gracias a ello, disponemos de datos que permiten tomar decisiones con respecto a los cultivos.
Estamos a la espera de recibir el tercer contenedor de España, ya que, en él, disponemos de material fitosanitario para hacer frente a las plagas. Estamos informándonos de cómo podemos conseguir plaguicidas locales, pero aquí todo va un poco lento y parece que nos va a costar más de lo debido.
Os seguiré informando sobre cuál es la evolución de los cultivos y de si conseguimos rebajar la temperatura del interior del invernadero, aunque solo sean unos grados.
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